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El Congreso de Viena fue un encuentro internacional celebrado en la capital austriaca, convocado con el objetivo de restablecer las fronteras de Europa tras la derrota de Napoleón Bonaparte y reorganizar las ideologías políticas del Antiguo Régimen.

Así pues, su intención era retornar Europa a la situación anterior a la Revolución francesa (1789) no sólo para restablecer las fronteras nacionales trastornadas hacía casi 20 años, sino además para asegurar un equilibrio de poder que evitase otra serie de conflictos armados a gran escala, como fueron las Guerras revolucionarias francesas primero y las Guerras Napoleónicas después.

Metas

La reunión se llevó a cabo del 1 de octubre de 1814 al 9 de junio de 1815. La reunión tuvo como bases dos grandes principios: el principio monárquico de legitimidad y el principio de equilibrio de poder, siendo el principal impulsor de la reunión el príncipe Klemens von Metternich, ministro de asuntos exteriores de Austria y destacado diplomático de la época.

Tanto Metternich como el otro gran diplomático presente, el británico vizconde de Castlereagh, comprendían la urgencia que las potencias vencedoras de la Guerra de la Sexta Coalición mantuvieran un equilibrio de poder en Europa y en paralelo previnieran que las ideas de la Revolución francesa cobraran nuevo impulso y generasen nuevas revueltas y conflictos en el continente europeo, por lo cual las decisiones del Congreso estarían marcadas por un firme conservadurismo político que favorecía la restauración inmediata de gobiernos absolutistas.

Actividad

El Congreso de Viena no se realizó realmente con un método de sesiones plenarias, sino como una serie de conferencias bilaterales entre diplomáticos interesados en una cuestión específica, siendo que sólo en su conclusión se redactó un acta general, que ni siquiera fue suscrita por todas las delegaciones presentes. De hecho, la actividad diplomática del Congreso pocas veces se ejecutó en grandes reuniones de trabajo, sino que se desarrolló principalmente en cenas, banquetes, o bailes de gala, donde los diplomáticos podían reunirse de modo informal y luego concertar reuniones en pequeños grupos para llegar a acuerdos o defender un interés concreto, el cual luego se plasmaba en pactos con otros interesados. De ahí que la incipiente opinión pública europea dijera irónicamente que «el Congreso baila, pero no marcha» debido a la importancia de tales cenas y recepciones para el Congreso.

Por otro lado, enviaron delegaciones casi todos los Estados europeos, incluyendo a la derrotada Francia, aunque el plan inicial de Metternich era que las decisiones claves del Congreso fueran tomadas sólo por los delegados de Gran Bretaña, Austria, Prusia y Rusia, al ser éstas las potencias que habían sostenido el esfuerzo bélico de la Guerra de la Sexta Coalición, excluyendo por completo a la derrotada Francia, pero también apartando de las decisiones relevantes a los aliados antifranceses más débiles como España, Portugal, Suecia, Piamonte-Cerdeña o los pequeños reinos alemanes como Hannover y Hesse-Darmstadt.

Consecuencias del Congreso de Viena

  • Rusia se anexiona la mayor parte de Polonia que bajo el nombre de Polonia del Congreso forma un reino cuyo soberano es el zar ruso, también se anexa el Ducado de Finlandia y la región de Besarabia.

  • Austria recupera sus posesiones en los Balcanes, así como el Tirol. Del mismo modo, adquiere Lombardía, el Véneto, y Dalmacia, además impone a príncipes de la Casa de Habsburgo en los ducados de Toscana y de Módena, y con ello se torna en el árbitro político de Italia.

  • Se admite la independencia de los Estados Pontificios con sus fronteras de 1797 restablecidas.

  • El Reino de Nápoles se anexa Sicilia y se restaura a la Casa de Borbón en el trono napolitano.

  • El reino de Piamonte-Cerdeña subsiste bajo gobierno de la Casa de Saboya, como único estado italiano bajo una monarquía "nacional".

  • Francia pierde todas sus conquistas de la época napoleónica y vuelve a sus fronteras de 1792.

  • El Reino Unido se queda con la estratégica isla de Malta, Ceilán (la actual Sri Lanka) y la Colonia del Cabo, lo que le garantiza el control de las rutas marítimas en el Atlántico, el Mediterráneo y el Índico.

  • El Imperio otomano mantiene el control de los pueblos cristianos de los Balcanes, pese a no ser invitado al Congreso.

  • El reino de Dinamarca pierde Noruega en castigo por su apoyo a la Francia napoleónica, y el territorio noruego es anexionado a Suecia formando la unión sueco-noruega que existirá hasta 1905.

  • Prusia se queda con partes de Sajonia, Westfalia, Renania, Polonia y con la mayor parte de territorios de la antigua Confederación del Rin creada por Napoleón I.

  • Austria pierde los Países Bajos Austríacos (la actual Bélgica) que queda unida a los Países Bajos, formando el Reino de los Países Bajos.

  • Los principados alemanes forman la Confederación Alemana de 38 estados; Prusia y Austria participan en esta Confederación tras disolverse el Sacro Imperio Romano-Germánico en 1806.

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