
A fines de los años sesenta, en Córdoba crecían las tensiones sociales: los estudiantes universitarios controlaban las casas de altos estudios. Los sindicatos de izquierda SITRAC-SITRAM (Sindicato de Trabajadores de Concord, Sindicato de trabajadores de Materfer) de la empresa automotriz FIAT, verdaderos sindicatos clasistas, exigían la ruptura con el FMI (Fondo Monetario Internacional), la expropiación de los monopolios, la suspensión del pago de la deuda externa, el fin de la hegemonía de la burocracia sindical y que el control de las fábricas estuvieran en manos de los obreros.
En junio de 1970 debutaron los montoneros, grupo armado clandestino peronista que secuestró al ex dictador Pedro Eugenio Aramburu (1903-1970). Proclamaron que esa acción era una represalia por los fusilamientos de junio de 1956, y exigieron la devolución del cadáver de Eva Perón (secuestrado por la dictadura militar). Aramburu fue juzgado y ejecutado por sus secuestradores a los pocos días; el hallazgo del cadáver conmovió a la opinión pública y a los militares.
A fines de 1970 aparecieron otros grupos armados: las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), que se fusionarían con Montoneros. A estos grupos armados se agregó el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), de orientación marxista-guevarista. Los grupos guerrilleros estaban compuestos en su mayoría por estudiantes y profesionales jóvenes de ambos sexos, decepcionados de las prácticas de los sindicatos y de los partidos políticos tradicionales tanto de derecha como de izquierda. Proclamaban la revolución popular como el camino para construir una sociedad nueva.
